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miércoles, 8 de agosto de 2012

FRENESÍ

El miedo es la membrana que recubre al humano, pero luego el institnto surge y se va por lo que se quiere, ¿cómo seremos más haciéndolo? hay un destino para todos, el carisma de caer e hincarse, de tomar una pose frente a lo que vinimos a dejar sobre la tierra: una semilla. Intenso ese factor de maternidad que en cada mujer hay, pero todo hombre no quiere eso, porque solo desea el acto, no le interesa tanto el sentimiento, tampoco involucrarse solo él vive para tener la satisfacción. La vida es un suplicio cuando se segrega sin causa, pobre naturaleza apacíguada por los mismos seres que trajo en desbandada. Ciego es el amor, pero la guerra si ve, asienta su perverso poder, pero y si no hubiese guerra, si no hubiese catastrófe, mas humanos, menos tierra, menos agua y aire, menos combustible y más contaminación. Despierto con la culpa de haber pecado en contra de la naturaleza, pensando en que el pecado original consistio en la reproducción, en que la fruta prohibida fue el sexo y que la manzana era las curvas de eva y la serpiente fue un miembro masculino que sugería a diestra y siniestra el acto, y entonces todo tomo sentido y desde aquel entonces para vengarme de todo no hago mayor cosa, puede decirse que nada, en eso creo consiste el suicicio metafísico del que hablan tanto los nadaístas.

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